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10th September



Languedoc-Roussillon es una región rica y variada que esconde tesoros inesperados. Desde los Pirineos Orientales a la “Camargue”, Sud de France con su “arte de vivir” lo invita a descubrir las mil y unas especialidades de la región inspiradas en los paisajes y tradiciones del sur.
Empezamos nuestro viaje en la frontera española, en el departamento de los Pirineos Orientales donde los huertos catalanes, se visten de flores rosadas en primavera. Deleitándose con este majestuoso lugar, usted probará las especialidades regionales de este paisaje sin límite de tiempo: embutidos o charcutería catalana de toda variedad, melocotones, nectarines (de piel lisa y brillante) y duraznos del Roussillon, alcachofas moradas, anchoas de Collioure acompañadas con tomates y para terminar las famosas “Rousquilles”, galletas perfumadas con anís, cubiertas con azúcar blanco.
Siga el recorrido en dirección del departamento del Aude y diríjase en la región “País Cathar”. Admire la ciudad amurallada o fortaleza de Carcassonne y las ciudadelas de Peyrepertuse y de Quéribus, tras las huellas dejadas por aquellos caballeros Cátaros y sus historias. Bajo las montañas negras, usted saboreará las especialidades locales: confit de pato, foie-gras, mermelada de higo y las manzanas variedad “Renette de Vigan”.
En búsqueda de una brisa marina y húmeda ? Es el momento de dirigirse hacia la costa del departamento del Hérault donde encontrará la magnífica Catedral de Béziers entre el “Canal du Midi” y el rio “Orb”. Continúe hacia el Estanque de Thau para observar los criaderos de ostras que decoran el paisaje supernatural y harmonioso donde usted se dejará tentar por las delicias de la región: ostras y mejillones de Bouzigues, tielles de Sete (pastel de pulpo con salsa tomate), pequeños pasteles de Pézenas, aceitunas variedad Lucques, melón y muchas más...
La aventura continúa hacia el departamento del Gard, específicamente a la ciudad de Aigues Mortes. Esta última está situada en pleno centro de la región de la “Petite Camargue” frente al mar y a las salinas. Mientras disfruta la calma frágil de los pantanos coloreados por los flamencos rosados, déjese seducir por una de las especialidades culinarias como la “gardianne de taureau” (estofado) servido con el arroz de Camargue y la sal “Fleur de Sel”.
Una vez en dirección hacia el Norte, descubrirá los vestigios de una historia marcada por los griegos y los romanos y también nuevas productos típicos: “tapenades” (salsa a base de aceitunas verdes o negras), aceite de oliva, aceitunas variedad Picholine y también melocotones, nectarines, “brandade de morue de Nîmes” (bacalao a la provenzal de Nimes), etc.
Continuando su recorrido, llegará al Parque Nacional de Cevennes en el departamento de Lozère y descubrirá los colores variados de una naturaleza rica y soberana, poblada de leyendas y de historias en las que los lobos y bisontes viven en media libertad. Viajará por el tiempo admirando los vestigios prehistóricos de las civilizaciones pasadas “dolmenes y menhires”, quienes son los últimos testigos de la prehistoria de la región. Disfrutará igualmente de la gastronomía generosa de estas altas mesetas: por ejemplo un queso pélardon con miel y confit de cebolla de Cevennes, castañas asadas, con un tazón de Aligot (puré de papa con bastante queso) y chuletas de cordero…
Mirando hacia atrás todo este recorrido, usted se dará cuenta que la región Languedoc-Roussillon no se compara con otra. A la vez, sus ciudades dinámicas pero calmadas, su historia, sus paisajes y su tradición gastronómica fuertemente vinculada a su territorio….conforman la riqueza de la región.
Demasiados tesoros culinarios a descubrir, que seguramente usted va a quedar encantando con el “Arte de Vivir” de Sud de France.
